Ando en la onda del reggaeton y trap latinoamericano, pero mi gusto es bien ecléctico—desde la energía cruda del neoperreo hasta los beats electrónicos que te transportan a otro nivel. Sigo lo que está pasando en diferentes partes del mundo, desde México hasta Vietnam, porque la música buena no tiene fronteras. La calle, la autenticidad y esa actitud sin filtro es lo que me atrae; artistas que dicen lo que sienten sin pedir permiso.